Nacido en Felanitx el día 30 de julio de 1913, fue ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1937.A lo largo de su vida sacerdotal recibió numerosos cargos y desempeñó diferentes funciones, entre ellos: Rector del Colegio Mayor Nstra. Sra. De la Sapiencia, Profesor del Seminario, Consiliario del Consejo Diocesano de los jóvenes de Acción Católica, Delegado Episcopal de la Peregrinación a Santiago de Compostela de 1948, Director de la Escuela de Dirigentes de los Cursillos de Jefes de Peregrinos, Canciller Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado, Canónigo de la Catedral, miembro de la Comisión Católica Española de Migración, Vicedirector del Secretariado Nacional, Director espiritual de la Escuela de San Pablo de Madrid, Viceconsiliario Nacional, Prelado Doméstico de su Santidad con el consiguiente título honorífico de Monseñor… Pero más que los cargos, títulos o funciones, lo que definió su vida fue su constante actitud de marcha, su perseverante “continuad”, su ilusionante lema de “levantar cada mañana la bandera de la ilusión”, su amor al Movimiento de Cursillos. Decir Sebastián Gaya es decir Cursillos de Cristiandad.

El vivió los inicios, la alegría desbordante del gran don del Espíritu a la Iglesia que fueron los Cursillos de Cristiandad . Según señala José Ángel Saiz en Génesis y Teología del Cursillo de Cristiandad…”el Cursillo y el Movimiento que se genera es fruto del trabajo, inquietud y esfuerzo apostólico de un grupo de seglares y sacerdotes que formaban el Consejo Diocesano de jóvenes de Acción Católica de Mallorca. Al frente de ese Consejo, y por tanto al frente de esa inquietud y de ese trabajo estaban el Consiliario ( Sebastián Gayá) y el Presidente ( Eduardo Bonnin).Sobre ellos gravitaba el peso principal y la responsabilidad última de aquella “aventura”.En ellos descansaba totalmente la confianza del Obispo (Mons. .Hervás”). Los Estatutos del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad aprobados por la Santa Sede el 30 de mayo de 2004 señalan en la introducción: “En este grupo de iniciadores tomaron parte sobre todo laicos guiados por Eduardo Bonnin Aguiló, además de varios pastores, entre los que se encontraban el entonces obispo de Mallorca, monseñor Juan Hervás Benet y monseñor Sebastián Gayá Riera”. Sin duda, Sebastián Gayá está ligado a la génesis del Movimiento de Cursillos como uno de los nombres más significativos. En el Consejo Diocesano de Jóvenes de Acción Católica durante varios años casi todas las actividades se centraron en la preparación a Santiago en Agosto de 1948.En dicha preparación hubo un elemento clave (junto a los Cursillos de Adelantados y de Jefes de Peregrinos), los artículos aparecidos en la revista Proa bajo el título “Etapas de un peregrinar” firmados por Sebastián. Después de 16 años de preparación (el proyecto de peregrinación surgió en el II Congreso de la Juventud masculina de Acción Católica de 1932) 70000 jóvenes se reunieron en Santiago de Compostela superando con gran fortaleza y espíritu de sacrificio las graves incomodidades del largo viaje procedentes de la carestía económica que sufría España tras la guerra civil y el aislamiento internacional en que se encontró durante varios años.

Así terminaba el primer articulo titulado “En marcha peregrinos” y

publicado en diciembre de 1945: “¡En marcha, los aspirantes a la santidad! Si os sorprende la noche de un desánimo, levantad los ojos a esos cielos que la noche empavesa de estrellas, y aún en la noche veréis lucir como una esperanza y aguijón del caminante, el camino de Santiago, que es el polvo de los romeros que un día fueron vanguardistas nuestros, hacia el Santiago de la santidad. ¡Corazón que vibras, no duermas! ¡Juventud heroica, no descanses! ¡Altos los ojos! ¡Alto el propósito! ¡Firme el paso! ¡Señor danos

ya el báculo de peregrinos!”. Pero si Sebastián Gayá está unido a la génesis, hemos de decir que también vivió ( como los demás iniciadores) los momentos en que todo parecía perdido, los momentos de persecución, y de ello aprendió que son

muchas las flores que tienen cerco de espinas y que las obras de Dios no suelen crecer sin ellas y por eso escribiría años más tarde en Reflexiones para cursillistas de cristiandad: “No te acobardes cuando se te pide mucho, entonces se te invita a crecer , no te aturdas cuando una obra que has creído de Dios se zarandea, en esa barca puede andar el Señor Jesús. A pesar de todos los agoreros. Y de todos esos espíritus transigentes con cuanto puede

oler a fracaso. Basta mirar el Movimiento de Cursillos. Hubo momentos en que todo parecía perdido. De ello podría hablar mucho Monseñor Hervás. Pero ahí está Pablo VI, dándole a los pocos años carta de ciudadanía universal en la Iglesia de Dios”.

Sebastián vivió la expansión de Cursillos de Mallorca a la península

en 1953.Por mandato de la jerarquía, el año 1956 se trasladó a Madrid para dedicarse a la dirección de la Comisión Católica de Migraciones, desde la que también impulsó la expansión internacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad invitando a los futuros capellanes de nuestros emigrantes a participar en Cursillos antes de marchar al extranjero. Vio expandirse el Movimiento por numerosos países. Hoy el MCC está extendido por los cinco continentes. Nada de esto es posible sin generosidad. Sebastián escribió una vez. “ El que quiere vivir tranquilo en la butaca y morir de puro viejo, que no se meta a apóstol. Quien no se lanza mar a adentro no puede ser pescador. Pobre del que es llamado y por amor a su burguesía se queda en la butaca. Es verdad que no correrá los riesgos de las tormentas desencadenadas, pero tampoco sabrá de aquél azul que solo conocen los que se hacen a alta mar, ni de la alegría de un amanecer cuando la barca va avanzando sobre un camino de silencio,()..la alegría de la oveja devuelta al redil, el gozo de haber sido instrumento, la hermandad de esas almas que junto a nosotros hallaron la luz”.